FUENTE/ TELAM
Lo hizo en el inicio de su alegato final que comenzó hoy en el juicio que se le sigue a Ana María Grimaldos por la apropiación de Javier Penino Viñas, en los tribunales federales del barrio porteño de Retiro.
La fiscalía ante el Tribunal Oral Federal 4 consideró probado esta mañana que la acusada Ana María Grimaldos "retuvo y ocultó" al hijo recién nacido de la secuestrada Cecilia Viñas, tras ser robado de la maternidad clandestina que funcionó en la ESMA a mediadios de septiembre de 1977.
Lo hizo en el inicio de su alegato final que comenzó hoy en el juicio que se le sigue a Grimaldos por la apropiación de Javier Penino Viñas, en los tribunales federales del barrio porteño de Retiro.
Ana María Grimaldos será juzgada por el robo del hijo de Hugo Penino y Cecilia Viñas, nacido en la ESMA en septiembre de 1977. El represor y apropiador Jorge Vildoza continúa prófugo.
sábado, 21 de marzo de 2015
jueves, 19 de marzo de 2015
La fiscalía alegará mañana en el juicio por la apropiación de Javier Penino Viñas
Abuelas de Plaza de Mayo informa que mañana, 20 de marzo, desde
las 10, alegará la fiscalía en el juicio por la apropiación de Javier Gonzalo
Penino Viñas, que tiene como única imputada a Ana María Grimaldos. Durante su
alegato en la última audiencia, la querella de Abuelas ya solicitó una pena de
12 años de prisión para la apropiadora.
El caso
Javier es hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino, ambos secuestrados
13 de julio de 1977, en la ciudad de Buenos Aires, cuando la joven estaba
embarazada de 7 meses. Pensaban llamar Hugo Carlos al bebé si era varón.
Por testimonios de sobrevivientes se supo que Cecilia fue
llevada a la Base Naval
de Buzos Tácticos de Mar del Plata y, finalmente, a la ESMA donde a mediados de
septiembre de 1977 dio a luz a su hijo, al que llamó Hugo Carlos, en un parto
asistido por el médico genocida Jorge Magnacco. Hugo Penino también fue visto
por sobrevivientes del ESIM de Mar del Plata.
En diciembre de 1983, Cecilia logró comunicarse
telefónicamente con sus familiares insinuando que se encontraba bajo custodia
militar y que esperaba ser liberada. En marzo de 1984, en democracia,
estableció el último contacto y luego no se supo más de ella.
Abuelas de Plaza de Mayo inició una causa judicial contra el
marino Jorge Vildoza, represor de la
ESMA , quien tenía en su poder un niño que podía ser hijo de
desaparecidos. En 1986, Vildoza y su esposa, Ana María Grimaldos, se fugaron
con el niño, a quien habían inscripto como hijo propio.
En 1998, Javier se presentó ante la Justicia y solicitó que
se le realizaran los análisis inmunogenéticos, ya que había tomado conocimiento
sobre la causa judicial abierta contra sus apropiadores. En julio de 1998 los
resultados del Banco Nacional de Datos Genéticos confirmaron que se trataba del
hijo de Cecilia y Hugo, quienes permanecen desaparecidos.
Grimaldos fue encontrada el 2 julio de 2012 en una casa que
la familia tiene en la localidad bonaerense de Acassusso, luego de permanecer
prófuga durante 24 años. El paradero de Vildoza -represor que tenía
intervención en la entrega de niños hijos de mujeres embarazadas detenidas- es
aún desconocido.
El juicio
Las audiencias ante
el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 4 de la Capital Federal
-integrado por los jueces Leopoldo Bruglia, Néstor Costabel y Pablo Bertuzzi-
se desarrollan en la sala A de los tribunales de Comodoro Py 2002 (Retiro).
Pueden ingresar los mayores de 18 años, presentando un documento de identidad.
Toda la información está disponible en
http://juicioporapropiacionpeninovinas.blogspot.com.ar/
Esperamos que nos acompañen en la etapa final de este
proceso en busca de Memoria, Verdad y Justicia para nuestros hijos/as
desaparecidos y nuestros nietos/as apropiados/as.
Ciudad de Buenos Aires,
19 de marzo de 2015.
sábado, 7 de marzo de 2015
Las querellas pidieron 12 años para Grimaldos / Fuente: Infojus Noticias
Hoy se escuchó el último testimonio y los alegatos
Piden 12 años de prisión para la apropiadora de Penino Viñas
La audiencia de hoy fue la tercera audiencia en el debate oral y público por la apropiación de Javier Gonzalo Penino Viñas, el hijo de dos militantes desaparecidos que fue apropiado por el represor Jorge Vildoza en la ESMA. La madre de Javier estuvo secuestrada hasta el '84 y sus captores la dejaban llamar por teléfono a la familia. Hoy permanece desaparecida.
Por: Cecilia Devanna
La querella de Abuelas de Plaza de Mayo, encabezada por los abogados Alan Iud y Pablo Lachtner, pidió hoy que se condene a 12 años de prisión a Ana María Grimaldos, que en 1977 se apropió de Javier Gonzalo Penino Viñas, hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino, dos militantes desaparecidos. Es por considerarla coautora penalmente responsable de la “retención y ocultamiento de un menor de 10 años” y “falsificación de documento de identidad y estado civil”. “Se ha acreditado el conocimiento que ella tenía del origen del niño” y de “la actividad de su marido durante el terrorismo de Estado”, aseguró Iud. La mujer es esposa de Jorge Vildoza, subdirector de la ESMA durante la última dictadura cívico-militar. La familia asegura que Vildoza murió en Sudáfrica en 2005, pero no aportaron pruebas fehacientes de eso a la justicia argentina. La querella, que se unificó con la de Alcira Ríos, que representa a la abuela de Javier, pidió que se considere el delito de “desaparición forzada” como crimen de lesa humanidad.
La querella de Abuelas de Plaza de Mayo, encabezada por los abogados Alan Iud y Pablo Lachtner, pidió hoy que se condene a 12 años de prisión a Ana María Grimaldos, que en 1977 se apropió de Javier Gonzalo Penino Viñas, hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino, dos militantes desaparecidos. Es por considerarla coautora penalmente responsable de la “retención y ocultamiento de un menor de 10 años” y “falsificación de documento de identidad y estado civil”. “Se ha acreditado el conocimiento que ella tenía del origen del niño” y de “la actividad de su marido durante el terrorismo de Estado”, aseguró Iud. La mujer es esposa de Jorge Vildoza, subdirector de la ESMA durante la última dictadura cívico-militar. La familia asegura que Vildoza murió en Sudáfrica en 2005, pero no aportaron pruebas fehacientes de eso a la justicia argentina. La querella, que se unificó con la de Alcira Ríos, que representa a la abuela de Javier, pidió que se considere el delito de “desaparición forzada” como crimen de lesa humanidad.
En diciembre de 1983, Cecilia, la mamá de Javier, logró comunicarse telefónicamente con sus familiares insinuando que se encontraba bajo custodia militar y que esperaba ser liberada. En marzo de 1984, en democracia, estableció el último contacto y luego no se supo más de ella. Una de esas conversaciones pudo ser grabada y fue escuchada durante el debate.
La audiencia de hoy fue la tercera en el juicio oral y público por la apropiación de Javier Gonzalo Penino Viñas, el hijo que Cecilia dio a luz en una sala de la ESMA, dos meses después de haber sido secuestrada. Javier, que recuperó su identidad en 1998, viajó desde Londres –donde vive con su esposa y sus dos pequeños hijos- para declarar en el juicio. Su testimonio fue a pedido de la defensa. "Vildoza le dijo que era un huérfano que le habían ofrecido adoptar y había hecho los trámites y que era el hijo adoptivo de la familia", recordó Javier al comenzar su testimonio frente a los jueces Leopoldo Bruglia, Néstor Costabel y Pablo Bertuzzi, la semana pasada. La estrategia de la defensa se basó en desligar a Grimaldos de la apropiación y centrar toda la carga en Vildoza.
La propia Grimaldos en su declaración de 2012, cuando fue detenida, hizo referencia a sí misma como una persona “sumisa e ingenua”. Javier insistió con eso. Dijo que ella “tenía absoluto desconocimiento de su origen biológico” y que fue su apropiador Vildoza quien lo llevó a la casa, que le dijo a su esposa que era “huérfano y no tenía familia” e hizo todos los trámites de adopción él mismo”. Y que fue él quien siempre se hizo cargo de “todos los trámites y gestiones de la casa”. Javier también reforzó la postura de Grimaldos cuando dijo que ella " se sintió traicionada cuando se enteró (de la verdadera historia)".
Hoy, el alegato de las querellas, rebatió esa posibilidad. Para el equipo de abogados, resultó “evidente que la señora Grimaldos se limitó a esgrimir un desconocimiento de los orígenes del joven” y agregaron que esto “cae por su propio peso” por todo los hechos que se ventilaron en el juicio y la carga de pruebas que se aportó. Consideraron “inaceptables” las declaraciones de la acusada y que “nadie puede pretender que una persona no debería concurrir a un organismo o un juzgado” cuando realiza la adopción de un menor.
Los abogados volvieron sobre la fuga de la familia, en 1984, luego de enterarse de que Abuelas había iniciado una causa por la presunta tenencia de un menor, hijo de desaparecidos. Grimaldos, Vildoza y Javier salieron de la Argentina rumbo a Paraguay, desde donde fueron a Gran Bretaña, Austria y Sudáfrica. Parte de ese periplo y los documentos falsificados que usaron para salir de Paraguay fueron algunas de las pruebas que la querella uso para mostrar que la mujer no podía ignorar lo que sucedía y que sí tenía manejo de los papeles y documentos que circulaban a su alrededor.
En 1998 y tras enterarse por internet, de que había una causa que involucraba al matrimonio y que había familias que lo buscaban, Javier regresó al país, se realizó los exámenes y comprobó que era hijo de Cecilia Viñas y Hugo Penino. Luego volvió a Sudáfrica y por último recaló en Londres, donde reside actualmente.
La audiencia de hoy comenzó con el último testimonio pedido por la defensa. Pasada la media mañana se sentó para declarar Catalina Curto de Neri. La mujer, de edad avanzada y con problemas de audición, recordó cómo conoció a Grimaldos, que era vecina suya. Y que un tiempo después ella la convocó para mostrarle el bebé que había “adoptado”. Contó que era “un bebé chiquitito” y “de rulitos”, pero no pudo precisar cuánto tiempo tendría. Habló de la “excelente señora” que es Grimaldos, de la sumisión que la caracteriza y de lo autoritario que era Vildoza.
Su testimonio ratificaba la estrategia de la defensa. “Jamás se ha revelado. Nunca la vi revelada ni nada”, dijo la mujer. Sin embargo, cuando llegó el turno de las preguntas y Alan Iud le consultó dónde fueron vecinas con Grimaldos, la mujer dijo que en Punta Alta. El detalle no pasó inadvertido. Después de un breve cuarto intermedio, Iud volvió sobre el tema y con el legajo de Vildoza demostró que el represor y su familia sólo habían pasado por allí en 1979, dos años después del nacimiento de Javier.
jueves, 5 de marzo de 2015
Comienzan los alegatos en el juicio por la apropiación de Javier Penino Viñas
(Gacetilla de prensa)
Abuelas de Plaza
de Mayo informa que mañana, viernes 6 de marzo, la querella de la Asociación alegará en el
juicio por la apropiación del nieto restituido Javier Gonzalo Penino Viñas, que
tiene como única imputada a Ana María Grimaldos. La audiencia comenzará a las
10, con la declaración de una testigo solicitada por la defensa y, a
continuación, hará su presentación el equipo jurídico de Abuelas.
El caso
Javier es hijo
de Cecilia Viñas y Hugo Penino, ambos secuestrados 13 de julio de 1977, en la
ciudad de Buenos Aires, cuando la joven estaba embarazada de 7 meses. Pensaban
llamar Hugo Carlos al bebé si era varón.
Por testimonios
de sobrevivientes se supo que Cecilia fue llevada a la Base Naval de Buzos
Tácticos de Mar del Plata y, finalmente, a la ESMA donde a mediados de septiembre de 1977 dio a
luz a su hijo, al que llamó Hugo Carlos, en un parto asistido por el médico
genocida Jorge Magnacco. Hugo Penino también fue visto por sobrevivientes del
ESIM de Mar del Plata.
En diciembre de
1983, Cecilia logró comunicarse telefónicamente con sus familiares insinuando
que se encontraba bajo custodia militar y que esperaba ser liberada. En marzo
de 1984, en democracia, estableció el último contacto y luego no se supo más de
ella.
Abuelas de Plaza
de Mayo inició una causa judicial contra el marino Jorge Vildoza, represor de la ESMA , quien tenía en su poder
un niño que podía ser hijo de desaparecidos. En 1986, Vildoza y su esposa, Ana
María Grimaldos, se fugaron con el niño, a quien habían inscripto como hijo
propio.
En 1998, Javier
se presentó ante la Justicia
y solicitó que se le realizaran los análisis inmunogenéticos, ya que había
tomado conocimiento sobre la causa judicial abierta contra sus apropiadores. En
julio de 1998 los resultados del Banco Nacional de Datos Genéticos confirmaron
que se trataba del hijo de Cecilia y Hugo, quienes permanecen desaparecidos.
Grimaldos fue
encontrada el 2 julio de 2012 en una casa que la familia tiene en la localidad
bonaerense de Acassusso, luego de permanecer prófuga durante 24 años. El
paradero de Vildoza -represor que tenía intervención en la entrega de niños
hijos de mujeres embarazadas detenidas- es aún desconocido.
El juicio
Las audiencias ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal
Nº 4 de la Capital
Federal -integrado por los jueces Leopoldo Bruglia, Néstor
Costabel y Pablo Bertuzzi- se desarrollan en la sala A de los tribunales de
Comodoro Py 2002 (Retiro). Pueden ingresar los mayores de 18 años, presentando
un documento de identidad. Toda la información está disponible en http://juicioporapropiacionpeninovinas.blogspot.com.ar/
Esperamos que
nos acompañen en la etapa final de este proceso en busca de Memoria, Verdad y
Justicia.
jueves, 26 de febrero de 2015
"Javier es una criatura que amo mucho y es un pedacito de mi hermano"
Declaró Guadalupe Penino, tía de Javier:
“Hugo Penino es mi hermano. Cuando
desaparecen Hugo y Cecilia en julio del 77 hay un corte en mi vida. Yo estaba
en Mar del Plata y nos enteramos de la desaparición. Yo estaba embarazada de mi
segunda hija. Hugo era muy cariñoso, me une a él el amor y una lucha de un
montón de años por la verdad. De Hugo nunca supimos más nada.
Cecilia y Hugo eran compañeros de
trabajo, muy amigos, y luego en el 76 comenzaron su noviazgo, se casaron,
vinieron a vivir a Buenos Aires y ella quedó embarazada.
Mi hija nació a los 10 días de la
desaparición de ellos, el 23 de julio. Cecilia esperaba para septiembre. Nos enteramos
del secuestro a través del abuelo Viñas. Los detuvieron, según el portero, en
la puerta del edificio.
A los dos días, con la foto de
casamiento de los chicos, hicimos la denuncia en Madres de Plaza de Mayo y
empezamos a ir a las reuniones con mi madre. Mi padre también venía a Buenos
Aires. Mi madre se incorporó a Abuelas pero murió joven, a los 59 años, de un
cáncer.
Los llamados telefónicos de Cecilia
fueron en el año 84. Habló con Carlos, le dijo que estaba encerrada en un lugar
muy lejano, que “los chicos de la noche” eran buenos y la dejaban hablar.
Fueron llamados desgarradores porque ella pensaba que estábamos criando a su
hijo.
Fuimos a ver al ministro del
Interior, Trócoli, por los llamados, pero la información se filtró, la publicó
algún periodista, y esto fue perjudicial, no se pudo investigar porque Cecilia
no llamó más. Salió en una publicación, la tengo guardada en casa.
La búsqueda fue a través de
Abuelas, dejamos la sangre en el Banco de Datos Genéticos, y después recibimos
datos de que Vildoza podía tener un hijo apropiado. A mamá, que estaba enferma
ya, le llegó una pequeña foto de un niño de 7 años y ella dijo “este es mi
nieto”, por eso digo que ella lo llegó a conocer.
Conocí a mi sobrino acá en Comodoro
Py cuando vino a hacerse el ADN, vine con mi papá y otro hermano, Javier es una
criatura que amo mucho y es un pedacito de mi hermano.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Ref. Continúa el juicio por la apropiación de Javier Gonzalo Penino Viñas.
GACETILLA DE PRENSA
Ref. Continúa el juicio por la
apropiación de Javier Gonzalo Penino Viñas.
Abuelas de
Plaza de Mayo informa que mañana 26 de febrero, a las 10, en la Sala B PB de
los Tribunales de Comodoro Py, continúa el juicio por la apropiación del nieto
restituido Javier Gonzalo Penino Viñas, que tiene como única imputada a Ana
María Grimaldos.
En esta segunda audiencia, se
prevé que los jueces Leopoldo Bruglia, Néstor Costabel y Pablo Bertuzzi tomen
testimonio a la tía paterna de Javier, Guadalupe Penino; al tío materno Carlos
Viñas y Jorge Hipólito Meijide.
El caso
Javier es hijo de Cecilia Viñas y
Hugo Penino, ambos secuestrados 13 de julio de 1977, en la ciudad de Buenos
Aires, cuando la joven estaba embarazada de 7 meses. Pensaban llamar Hugo
Carlos al bebé si era varón.
Por testimonios de sobrevivientes
se supo que Cecilia fue llevada a la Base Naval de Buzos Tácticos de Mar del
Plata y, finalmente, a la ESMA donde a mediados de septiembre de 1977 dio a luz
a su hijo, al que llamó Hugo Carlos, en un parto asistido por el médico genocida
Jorge Magnacco. Hugo Penino también fue visto por sobrevivientes del ESIM de
Mar del Plata.
En diciembre de 1983, Cecilia
logró comunicarse telefónicamente con sus familiares insinuando que se
encontraba bajo custodia militar y que esperaba ser liberada. En marzo de 1984,
en democracia, estableció el último contacto y luego no se supo más de ella.
Abuelas de Plaza de Mayo inició
una causa judicial contra el marino Jorge Vildoza, represor de la ESMA, y tenía
en su poder un niño que podía ser hijo de desaparecidos. En 1986, Vildoza y su
esposa, Ana María Grimaldos, se fugaron con el niño, a quien habían inscripto
como hijo propio.
En 1998, Javier se presentó ante
la Justicia y solicitó que se le realizaran los análisis inmunogenéticos, ya
que había tomado conocimiento sobre la causa judicial abierta contra sus
apropiadores. En julio de 1998 los resultados del Banco Nacional de Datos
Genéticos confirmaron que se trataba del hijo de Cecilia y Hugo, quienes permanecen
desaparecidos.
Grimaldos fue encontrada el 2
julio de 2012 en una casa que la familia tiene en la localidad bonaerense de
Acassusso y llega a juicio luego de permanecer prófuga durante 24 años. El
paradero del represor Vildoza -represor que tenía intervención en la entrega de
niños hijos de mujeres embarazadas detenidas- es aún desconocido.
El juicio
Las audiencias ante el Tribunal
Oral en lo Criminal Federal Nº 4 de la Capital Federal se desarrollarán en los
tribunales de Comodoro Py 2002 (Retiro) y pueden ingresar los mayores de 18
años, presentando un documento de identidad. Los siguientes testigos declararán
el viernes 6 de marzo. Toda la información está disponible en
http://juicioporapropiacionpeninovinas.blogspot.com.ar/
Ciudad de Buenos Aires,
25 de febrero de 2015.
martes, 24 de febrero de 2015
“Me queda poco tiempo, lo que más deseo es ver a mis bisnietos todos juntos”
Cecilia Pilar Fernández Viñas revivió ante el tribunal, las partes y el público cómo fue la desaparición de su hija y su yerno y cómo toda la familia esperaba a ese bebé.
“Yo vivía en Mar del Plata con mi mamá. (Mi hija) Cecilia y Hugo se casaron el 22 de octubre de 1976 y se fueron a vivir a Buenos Aires. En febrero o marzo del año siguiente nos enteramos del embarazo”.
“Ellos me escribieron una carta a ver si estábamos contentos con los nombres que le querían poner. Yo había pedido permiso en mi trabajo para ir a acompañarlos pero el 14 de julio de 1977 llamaron a mi casa, atendió mi mamá, que tenía 80 años, y nos avisaron que se los habían llevado”.
“De Hugo nunca supimos nada, y de ella supimos, a través del testimonio de la sobreviviente Sara Solarz de Osatinsky, que cinco días después de dar a luz se la llevaron sola”, dijo la abuela Cecilia Viñas, y recordó que a su hija le habían dado el 12 de septiembre como fecha probable de parto y que en la partida falsa Javier figuraba nacido el 7 de ese mes.
Luego pasó el tiempo y la incertidumbre se fue acumulando. A cargo de su madre enferma, la abuela Cecilia Viñas delegó en su esposo y en su hijo la búsqueda de su hija, su yerno y ese nieto que nunca había llegado a conocer y que crecía en un hogar que no era el suyo.
Violentamente separado al nacer de su madre, en el
infierno de la ESMA ,
ese bebé se fue convirtiendo en un niño preso de la mentira en la que lo
sumieron Jorge Vildoza -uno de los jefes de aquel centro clandestino, todavía
prófugo de la Justicia-
y su mujer Ana María Grimaldos.
La abuela Viñas recordó las primeras denuncias que llegaron a Abuelas sobre el caso de su nieto y los llamados telefónicos de su hija desde su cautiverio. “Por favor, buscame a mi hijo”, me dijo, “porque a ella le habían dicho que se lo iban a entregar a la familia”. Esta llamada la recibió “11 días después de que asumió Alfonsín”. “Días más tarde volvió a llamar y la grabamos”. En esta ocasión les dijo que juntaran plata y que la lleven a Mar del Plata. Pasaron un par de días y llamó de nuevo. “Ya tengo el dinero”, dijo la abuela Viñas. “Ya no importa, lo puso el padre de otra compañera”, le respondió su hija, “vos buscame a mi hijo mamá”. El tiempo pasó, la abuela Viñas se mudó a Buenos Aires, se incorporó activamente Abuelas y desde allí siguió buscando a su nieto y a otros nietos.
“‘¿Le tengo que escribir o le tengo que rezar?’, decía
mi madre”, y la Abuela
Viñas concluyó, dirigiéndose a los jueces y al público: “Esto
es muy duro para todos. Yo a Javier nunca tuve ganas de cuestionarle nada. Me
encantaría que me hable, que me escriba, y me queda poco tiempo, así que lo que
más deseo es ver a sus dos hijos, que son mis bisnietos, junto con mis otros
dos bisnietos, todos juntos”.
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